Cuba continúa en apagón general tras el octavo colapso total del SEN en 2026

En La Habana, apenas el 48 % de los clientes había recuperado la electricidad a las 8:10 de la mañana.

Cuba amaneció este sábado 19 de septiembre todavía bajo los efectos del colapso total del Sistema Eléctrico Nacional ocurrido la víspera, mientras avanzan lentamente las labores para reconstruir una red que volvió a quedar completamente fuera de servicio.

En La Habana, apenas el 48 % de los clientes había recuperado la electricidad a las 8:10 de la mañana. De los 286 circuitos de distribución de la capital, 134 estaban funcionando, con servicio para 411.765 de los 862.732 clientes.

Los 46 hospitales habaneros ya contaban con electricidad, pero solo 13 de los 18 principales sistemas de bombeo de agua estaban en servicio. El Ministerio de Energía y Minas informó además de la entrada en línea de la unidad 5 de la termoeléctrica del Mariel como parte del proceso de recuperación.

La desconexión total se produjo el viernes 18 de septiembre y constituye el octavo colapso completo del SEN en lo que va de 2026, en medio de una crisis energética estructural que el régimen cubano no ha logrado revertir.

Horas antes del cero energético, la propia Unión Eléctrica había informado de una disponibilidad de apenas 1.113 MW frente a una demanda de 2.686 MW. Para el horario pico estimaba un déficit de 1.977 MW y afectaciones superiores a los 2.000 MW.

El sistema arrastraba unidades termoeléctricas fuera de servicio por averías y mantenimientos, además de decenas de centrales de generación distribuida paralizadas por falta de combustible. La combinación de infraestructura envejecida, escasez de combustibles y generación insuficiente mantiene al país sometido a apagones prolongados incluso cuando el SEN logra mantenerse conectado.

La recuperación parcial que reportan las autoridades no significa, por tanto, el regreso de un servicio estable. Una vez reconstruida la red, la generación disponible continuará siendo insuficiente para cubrir la demanda nacional, por lo que los cortes seguirán formando parte de la rutina de millones de cubanos.

El nuevo colapso vuelve a dejar al descubierto la fragilidad de un sistema eléctrico que durante 2026 ha sido incapaz de sostenerse de manera estable y cuya crisis afecta también el abastecimiento de agua, las comunicaciones, la conservación de alimentos y prácticamente toda la actividad cotidiana en la isla.

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