Madre de la jefa de prensa de Díaz-Canel propone castigo de cinco años por cartel contra el dictador

Calificó la colocación del cartel como una “sinvergüenzura” porque apareció en el lugar donde serían recibidos los estudiantes.
María Del Carmen Hernández Carús y Díaz-Canel

María del Carmen Hernández Carús, miembro del claustro de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, reaccionó al cartel con la frase “Abajo Canel” que apareció en la fachada del Teatro Universitario antes del acto oficial de inauguración del curso escolar 2026-2027.

Su intervención adquiere relevancia por su relación directa con el aparato comunicacional del poder. Hernández Carús es madre de Leticia Martínez Hernández, jefa de Comunicación del Palacio de la Revolución y una de las funcionarias encargadas de proyectar la imagen pública de Miguel Díaz-Canel.

En una publicación titulada “El grafitis que tumbará a la dictadura”, la profesora intentó minimizar el alcance de la protesta y cuestionó la interpretación realizada por medios independientes. También negó que el silencio inicial del claustro respondiera a orientaciones superiores y afirmó que hablaba sin haber recibido instrucciones.

Hernández Carús reconoció, sin embargo, el malestar existente dentro del país. “En medio de tantas vicisitudes, de tantas angustias, de tantas necesidades insatisfechas, ¿qué tiene de raro que alguien grite, que suene calderos o ponga un cartel?”, escribió. Admitió así que las carencias pueden llevar a los ciudadanos a señalar a Díaz-Canel como responsable de su situación.

Pese a ese reconocimiento, calificó la colocación del cartel como una “sinvergüenzura” porque apareció en el lugar donde serían recibidos los estudiantes. Según su versión, la acción buscaba boicotear los esfuerzos realizados para reabrir la universidad en medio de los apagones y la escasez de alimentos.

La profesora propuso además un castigo de cinco años para el autor. Si dependiera de ella, escribió, tendría que pintar los contenes de Santa Clara diariamente entre las doce del mediodía y las cinco de la tarde, mientras otras personas destruirían su trabajo durante la noche para obligarlo a comenzar nuevamente.

Su publicación también confirmó que no se trata del primer incidente ocurrido dentro del centro. Hernández Carús aseguró que alrededor de un mes antes apareció otra pintada con la palabra “Libertad”, mencionó un supuesto intento de afectar la Biblioteca Central y reconoció que se han producido robos durante los apagones y otros hechos delictivos que decidió no detallar.

Hernández Carús ya había llamado la atención meses atrás al cuestionar públicamente a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, después de que se presentara como posible negociador con Estados Unidos sin ocupar un cargo oficial.

En Cuba, escribir una consigna contra el gobernante puede terminar en vigilancia, interrogatorios, expulsiones, detenciones y largas condenas de prisión. Jorge Luis Boada Valdés fue condenado a nueve años de cárcel por pintar tres carteles contra Díaz-Canel en distintos lugares de La Habana, bajo el delito de “propaganda enemiga”.

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