Primera casa de cambio privada comienza a operar en Cuba

Marrero Cruz había confirmado meses antes la preparación del programa, en momentos en que el Gobierno comenzó a anunciar una mayor participación de negocios privados en actividades hasta entonces reservadas al Estado.
Foto. Cubadebate

La primera casa de cambio privada autorizada por el régimen cubano ya comenzó a operar como parte de un programa piloto anunciado meses atrás por el primer ministro Manuel Marrero Cruz. El Banco Central confirmó el inicio de sus actividades, pero evitó revelar quién está detrás del negocio.

Ian Pedro Carbonell Karell, director de Sistemas de Pago del Banco Central de Cuba, aseguró durante el programa oficialista Mesa Redonda que el establecimiento cumplió todos los requisitos exigidos para comenzar a prestar servicios. Sin embargo, no informó su nombre, ubicación, propietario ni la fecha exacta en que abrió sus puertas.

Las autoridades tampoco precisaron cómo fue seleccionado el negocio para participar en el proyecto piloto, qué relación mantiene con el Estado, cuáles fueron las condiciones para concederle la autorización o si otros interesados tuvieron la posibilidad de solicitar una licencia similar.

Continúan igualmente sin conocerse las monedas que compra y vende, las tasas aplicadas, las comisiones cobradas a los clientes y el margen de ganancia permitido. La falta de información impide determinar cómo funciona realmente una actividad financiera inédita dentro del reducido sector privado tolerado por el régimen.

Marrero Cruz había confirmado meses antes la preparación del programa, en momentos en que el Gobierno comenzó a anunciar una mayor participación de negocios privados en actividades hasta entonces reservadas al Estado. La puesta en marcha de la primera entidad ocurre sin que las autoridades hayan divulgado públicamente las normas completas del experimento ni los nombres de sus beneficiarios.

Carbonell Karell afirmó que la casa de cambio puede tener un impacto positivo en la zona donde opera y, además, aportar información sobre transacciones reales de divisas. Esos datos serán utilizados por el Banco Central para contribuir a la elaboración de la tasa oficial del denominado segmento 3, destinado principalmente a personas naturales y actores económicos privados.

El anuncio coincide con la entrada en circulación, desde este 16 de septiembre, de nuevos billetes de 10.000 y 20.000 pesos cubanos. La presidenta del Banco Central, Juana Lilia Delgado Portal, confirmó la medida un día antes y reconoció que busca adaptar las denominaciones a las actuales condiciones de los precios y a las necesidades de efectivo.

Los nuevos billetes, con las imágenes de Haydee Santamaría y Vilma Espín, se suman a los de 2.000 y 5.000 pesos incorporados anteriormente. La rápida ampliación del cono monetario confirma la pérdida de poder adquisitivo del peso y la magnitud de una inflación que obliga a utilizar cantidades nominales cada vez mayores para adquirir los mismos bienes y servicios.

El Banco Central también elevó de 120.000 a 2.500.000 pesos el umbral mensual para las transferencias entre cuentas de personas naturales. Superar esa cantidad no impide completar la operación, pero obliga al cliente a declarar su destino y aportar información adicional.

A partir del 17 de septiembre, los actores económicos privados podrán abrir cuentas en divisas sin la licencia bancaria requerida anteriormente, depositar efectivo en ellas y ordenar directamente pagos a proveedores extranjeros desde las sucursales. Las autoridades aseguraron que los bancos deberán verificar el origen lícito de los fondos.

También se redujeron las comisiones cobradas por las pasarelas de pago digital, del 1,5 % al 0,8 %, y se anunciaron créditos para adquirir componentes de fuentes renovables de energía. El Banco Central presentó las medidas como parte de una modernización del sistema financiero y un intento de ofrecer servicios más ajustados a las necesidades de sus clientes.

Mientras el régimen no revele su identidad, las condiciones de la licencia y los mecanismos de supervisión, permanecerán las dudas sobre los intereses beneficiados por el proyecto y su posible cercanía con las estructuras de poder.

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