Uruguay acuerda pagar directamente a los médicos cubanos tras las advertencias de Estados Unidos

El nuevo esquema contempla que el dinero llegue directamente a los profesionales y deje de canalizarse mediante el mecanismo utilizado hasta ahora con La Habana.
Médicos cubanos // ACN

Uruguay alcanzó un acuerdo con Estados Unidos y Cuba para modificar la forma en que se remunera a los médicos cubanos que trabajan en el Hospital de Ojos José Martí, en Montevideo. El nuevo esquema contempla que el dinero llegue directamente a los profesionales y deje de canalizarse mediante el mecanismo utilizado hasta ahora con La Habana.

Así lo confirmó el canciller uruguayo Mario Lubetkin al periodista Gabriel Pereyra, de Radio Sarandí. Según explicó, el asunto ya fue conversado tanto con Washington como con el régimen cubano y existe disposición de ambas partes para avanzar. Falta resolver aspectos técnicos y formalizar el nuevo sistema de pago.

El cambio llega después de que Estados Unidos cuestionara el modelo aplicado por Uruguay con las misiones médicas cubanas. El semanario Búsqueda informó recientemente que Montevideo podía enfrentar consecuencias sobre la asistencia internacional estadounidense si mantenía un esquema en el que los recursos eran canalizados a través de las estructuras controladas por La Habana.

Días antes, Telenoche había revelado que el Banco de Previsión Social aporta unos 250.000 dólares anuales a la Operación Milagro, pero que ese dinero no se entrega directamente a los 21 oftalmólogos cubanos que trabajan actualmente en el país. La presidenta del BPS, Jimena Pardo, explicó que los fondos se transfieren a una cuenta de la brigada y que las remuneraciones de los profesionales son administradas por Cuba.

Lubetkin hizo además una precisión importante. Aunque Uruguay puede garantizar que el pago inicial llegue directamente a cada médico, no puede controlar si posteriormente esos profesionales son obligados a transferir parte del dinero al Gobierno cubano. Ese eventual movimiento quedaría fuera de lo acordado entre Montevideo, Washington y La Habana.

El debate se produce en medio de años de denuncias sobre las condiciones laborales de las misiones médicas cubanas. La CIDH y otras organizaciones han documentado testimonios sobre retención de salarios, vigilancia, restricciones de movimiento, control de documentos y represalias contra profesionales que abandonan las brigadas. El régimen cubano rechaza esas acusaciones y presenta las misiones como programas de cooperación internacional.

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