El cantautor oficialista Raúl Torres reivindicó abiertamente la vigilancia vecinal de los Comités de Defensa de la Revolución durante un mensaje por el aniversario 66 de la organización creada por Fidel Castro.
“Vigilar de noche cuando hay jugada todavía existe”, escribió Torres en una extensa publicación en la que presentó a los CDR como una estructura de solidaridad comunitaria y protección barrial. En el mismo texto definió al cederista como “su poeta anónimo, su arquitecto humilde, su vigía de corazón grande”.
El músico mezcló la defensa de la vigilancia con escenas de vecinos ayudándose entre sí, donaciones de sangre, atención a enfermos y la tradicional caldosa, en una visión idealizada de una organización que durante décadas ha estado ligada al control político y a la llamada “vigilancia revolucionaria” dentro de los barrios.
Torres dedicó además buena parte de su publicación a Gerardo Hernández Nordelo, uno de los cinco agentes cubanos condenados en Estados Unidos y figura al frente de los CDR. Lo llamó “nuestro líder, nuestro hermano” y aseguró que su presencia junto a la población representa “la historia grande bajando a la esquina”.
El mensaje también reproduce el discurso habitual del régimen sobre la crisis económica y energética que atraviesa el país. Torres responsabilizó a Estados Unidos por los apagones, la escasez y las dificultades cotidianas, y calificó el llamado “cerco energético” como “un acto de guerra contra la vida”.
“Cada vez que un cederista enciende una vela y comparte la caldosa, el imperio pierde”, afirmó.
Los CDR fueron fundados por Fidel Castro en septiembre de 1960 y se estructuraron prácticamente cuadra por cuadra en todo el país. Entre sus funciones históricas ha estado la llamada vigilancia revolucionaria, además de movilizaciones políticas, campañas oficiales, actividades comunitarias y tareas de apoyo al Estado.
Esa función de vigilancia ha sido especialmente cuestionada por opositores, activistas y organizaciones de derechos humanos, que durante décadas han denunciado su utilización para controlar a vecinos, identificar disidentes y participar en mecanismos de presión política a nivel comunitario.
Torres, sin embargo, presentó esa vigilancia como una virtud y llegó a afirmar que ser cederista continúa siendo “una ética” y “una manera de habitar el mundo”.
El músico cerró su homenaje asegurando que “mientras haya un cederista velando por su barrio, Cuba seguirá de pie”, antes de rematar con una de las consignas históricas del régimen: “Patria o muerte. Venceremos”.








