El creador de contenido canadiense Mike Fisher, conocido por sus frecuentes viajes a Cuba y por mostrar la isla como una alternativa económica para los turistas de su país, terminó viviendo en primera persona las consecuencias del último apagón general ocurrido el viernes.
Fisher se encontraba alojado en un resort de Varadero cuando el Sistema Eléctrico Nacional volvió a colapsar por completo. El hotel logró mantener inicialmente el servicio mediante un generador, pero incluso ese respaldo dejó de funcionar alrededor de las 2:30 de la madrugada.
“Casi las 7 de la mañana y, como pueden ver, no hay energía aquí”, relató posteriormente mientras mostraba el entorno prácticamente a oscuras. Según explicó, el generador del resort volvió a funcionar cerca de las 5:00, mientras otros hoteles de la zona continuaban dependiendo de sus propios sistemas de emergencia.
El canadiense describió Varadero como un “pueblo fantasma” y destacó el silencio de la ciudad durante las primeras horas de la mañana. También señaló que, por fortuna, las temperaturas eran más frescas y había brisa, algo especialmente importante para quienes seguían sin electricidad.
Pero el apagón no fue lo único que llamó la atención en sus publicaciones. Fisher hizo una valoración mucho más pesimista sobre el turismo canadiense hacia Cuba y aseguró que “la era de viajes baratos a Cuba para los canadienses se ha terminado”.
Aunque considera que todavía se pueden encontrar vacaciones relativamente asequibles, reconoció que muchos viajeros están optando por República Dominicana y México. También expresó dudas sobre lo que ocurrirá cuando comience la temporada alta. “No sé qué va a pasar en noviembre”, admitió.
“El turismo en Cuba ha cambiado absolutamente”, añadió, antes de señalar que las dificultades de conexión aérea también están pesando sobre los viajeros canadienses.
Fisher fue noticia además a comienzos de septiembre después de denunciar que le arrancaron una cadena del cuello a plena luz del día en La Habana. “Me acaban de arrancar la cadena del cuello en La Habana. Ahora mismo, a plena luz del día”, contó entonces.
Pese al robo, decidió continuar sus vacaciones y llegó a calificar el incidente como un “problema del primer mundo”. Semanas después, sus propias publicaciones vuelven a mostrar una cara muy distinta del destino que había promocionado por sus bajos precios.
El cambio de percepción de Fisher coincide con una caída severa del turismo en Cuba. De acuerdo con cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), entre enero y julio de 2026 llegaron 419.863 visitantes internacionales, frente a 1.128.831 en el mismo período de 2025, una disminución interanual del 62,8 %.
El golpe ha sido especialmente fuerte en el mercado canadiense, históricamente uno de los principales emisores hacia la isla. En los primeros siete meses de 2026 llegaron 127.645 viajeros procedentes de Canadá, frente a 478.382 un año antes, lo que representa una caída del 73,3 %.
Solo en julio, la ONEI contabilizó 32.272 visitantes internacionales, muy por debajo de los 143.225 registrados en julio de 2025.








