Una acción militar de Estados Unidos contra el régimen cubano es considerada actualmente menos probable en Washington, mientras la administración de Donald Trump continúa apostando por aumentar la presión económica y endurecer las sanciones, según un amplio perfil de Marco Rubio publicado por Bloomberg Businessweek.
El medio recuerda que la visita de Rubio al Comando Sur de Estados Unidos a comienzos de este año alimentó especulaciones sobre una posible planificación militar contra Cuba. Sin embargo, señala que ese escenario ha perdido peso debido, entre otros factores, a la presión que otros conflictos internacionales ejercen sobre las Fuerzas Armadas estadounidenses y al costo político que representan para la administración.
Mientras la opción militar pierde protagonismo, Rubio continúa buscando nuevas formas de endurecer las sanciones con el objetivo de forzar la salida del régimen, según una persona familiarizada con el asunto citada por Bloomberg. Esa fuente describió la estrategia atribuida al secretario de Estado como un intento de “asfixiar al régimen hasta la muerte”.
La advertencia coincide con una nueva ronda de sanciones anunciada este jueves por Washington. El Departamento de Estado designó cuatro empresas estatales vinculadas a la industria del níquel, cuatro centros relacionados con investigación y desarrollo militar y tres funcionarios que encabezan algunas de esas estructuras.
En el sector del níquel fueron incluidas el Centro de Investigaciones del Níquel Capitán Alberto Fernández Montes de Oca, la Empresa de Ingeniería y Proyectos del Níquel, SERCONI y Pinares S.A. La ofensiva también alcanzó al Centro de Investigación y Desarrollo de Armamento de Infantería, el Centro de Investigación y Desarrollo Naval, el Centro de Investigación y Desarrollo de Simuladores y el Centro de Investigación, Desarrollo y Producción Grito de Baire.
Los tres funcionarios sancionados son Joaquín Francisco Cancio Monteagudo, Julio Hurtado Betancourt y Dioglis Pedrera Argüello, vinculados a estructuras de simulación militar, desarrollo de armamento de infantería e investigación naval.
Rubio presentó las nuevas designaciones como parte de una estrategia más amplia para golpear las fuentes de recursos del Estado cubano y limitar el financiamiento de sus estructuras militares. Washington ha dejado claro en las últimas semanas que continuará utilizando sanciones contra sectores estratégicos y entidades vinculadas al aparato estatal y militar.
El perfil de Bloomberg refuerza además la idea de que Rubio ocupa un papel central en esa política. Desde su doble condición de secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, el político cubanoamericano se ha convertido en una de las figuras con mayor influencia dentro de la Casa Blanca en la estrategia hacia Cuba.








